sábado, 28 de enero de 2012

Heridas en los labios-

Tal vez fueran las ideas desbocadas en la copa, o tal vez fueras simplemente tú.

(Que me volviste loca)

La vida, el tiempo, las calles, las ciudades, las paredes y las camas de otras.

Yo no sé, pero esa luna -que prometías- la veo muy lejos y muy tarde,

para nosotros.

sábado, 21 de enero de 2012

Es todo para tí.

Vástagos de las noches más frías y más tiernas.

Servidores de sus sábanas recias o de sus finas sedas.

Adictos a su paz o a su lujuría.

No cales los huesos como en invierno.

domingo, 15 de enero de 2012

¿Que de qué vamos?

Yo no sé si somos de cálculos mentales, si la suma de opuestos es atrayente o repelente. Si dos y dos son cuatro o veintisiete. Creo que tampoco fuimos hechos para las letras, nunca nos fueron las poesías de Bécquer y tampoco fuimos fans de las historias de García Marquez. La biología tampoco era lo nuestro, ni la anatomía. Ni las teorías físicas y cuánticas nos resultaban del todo útiles. Creo que lo nuestro era la filosofía, todo tenía un por qué: ¿Por qué te quiero? Porque si. Todo tenía una razón, todo era una utopía y todo lo que pensabamos demasiado, llegaba a ser perfecto, incluso sumando tus imperfecciones a mis manías, llamándolo: amor al que lo pobró como Lope de Vega, o captando cada suspiro de piel que producía tu cuerpo, nada más friccionarse con el mío.

martes, 10 de enero de 2012

pensamientos desorganizados.

En mi cabeza he reorganizado pensamientos infinitas veces,

créeme soy casi una obsesa,

pero no sé como lo hago, que cuando está todo,

siempre salta el mismo y desordena todo de golpe.

domingo, 8 de enero de 2012

Desde el corazón a tu boca.

Mira, creo que lo más sano sería hacer, lo que de verdad quieres hacer,
sin prejuicios, sin razonamientos, sin por qués al mundo.
Y si la quieres besar, pues la besas, y punto.

viernes, 6 de enero de 2012

Que toda luz engendra oscuridad.

No sé si te lo he dicho, pero me duele hasta tu nombre, me duele que toda pared, calle o farola me recuerde cuándo, cómo y por qué. No me preocupo por el cielo o tu infierno, no me preocupo si es hielo o fuego, sé que me quema por dentro. Dime que culpa tengo yo de tener un corazón celoso, rencoroso, dime que culpa tengo yo de si es odioso. No sé si te lo he dicho ya, pero me duele hasta tu aire.

miércoles, 4 de enero de 2012