Todos pecamos, algo en nuestro interior hace que fallemos en el camino. Todos, pero todos ¿eh? esta vez sin excepciones ni peros. Nadie es perfecto, una verdad que aplastaría el templo.
No tiene más sentido del que tu quieras darle, vivo con la luz apagada y esperando en la cama. Pasa aquí el tiempo y no me acuerdo si llevo días, minutos o silencios. Créeme que te echo de menos, pero más me echo de menos a mi, tal vez en mi cabeza te eche un poquito de más. No te confíes demasiado, esto solo es un estado latente.
No me hace falta hacerme la fuerte, si aguanto es porque puedo, cada vez tengo menos miedos. No tengo miedo a fallar, ni tampoco a que me fallen. Tampoco temo perderme ya, de echo creo que a veces me gusta. No soy una farsante, no sonrío ahora porque sí, lo hago con ganas. Igual que si me tengo que derrumbar, me caigo y lloro, no me importa llorar, ni si quiera delante de la gente. ¿Sabes por qué? Porque tengo claro que yo sola voy a tirar adelante.